Pandemia

Nueva cuarentena: en manos de Dios

Un análisis del lenguaje no verbal de Alberto Fernández, Horacio Rodríguez Larreta y Axel Kicillof al anunciar el endurecimiento del aislamiento.

José María Rodríguez Saráchaga 26/06/2020 - 19:04

Clarín.com

Opinión

Alberto Fernandez encarnó la imagen de la derrota y la súplica con manos entrelazadas desde el comienzo. Su cuerpo dio un claro discurso; estamos en manos de Dios. Luego se trabó al menos tres veces al relatar los “supuestos” avances de Kicillof en estos 100 días de cuarentena.

Cuando habló de esos “logros” de Kicillof en provincia de Buenos Aires, Horacio Rodriguez Larreta, ostensiblemente molesto, bajó la cabeza tratando de disimular su enojo, aunque sin lograrlo. De ahí en más comenzaron los problemas de sonido. Primero leves, solo un fuera de plano, que después se pondrían mucho peor.

“Tengo la virtud de escuchar y no soy un necio”, dijo convencido Alberto Fernández, aunque todos sabemos que ese tipo de virtudes solo se declaman cuando se duda de ellas.

Siguió declamando sin fuerza ni convicción las ayudas del estado que evidentemente sabe no llegan, al punto que se pierde tras decirlas y pasa de un brinco al tema de los testeos.

Aclaró que se hacen miles de testeos y que “son muchos más que los que la gente cree” pero nunca dijo su número exacto (NdeR: hasta ayer 10 veces menos que Chile). Increíblemente, para la parte más trágica de su alocución, esbozó una sonrisa cuando recordó que en Europa hubo que elegir en las camas de terapia intensiva quien vivía y quien moría.

 

Horacio Rodríguez Larreta buscó conectar datos con acciones y consecuencias, contó casos y medidas concretas. A diferencia de su antecesor dio números precisos y su correlación con los hechos. “Contamos con 71.100 testeos totales y tenemos 3512 personas aisladas”.

Astutamente se diferenció con “el plan detectar” y destacó la conducta de los vecinos con el uso de tapabocas y la distancia social. Detalló en que consiste tanto el “Plan detectar” como el seguimiento y marcó su éxito en el barrio 31 con los cero casos del domingo pasado. El lenguaje no verbal mínimo y solo con pequeñas imágenes.

Marca con dolor en su rostro la restricción a los runners y los comercios cuando llamativamente se desmadró completamente el audio que más de un perverso en Twitter le atribuyó a una mano negra envidiosa de la exposición de Larreta.

“Yo empiezo repitiendo”, dijo Axel y comenzaron los gritos de Kicillof. Buscó más calma que en otros anuncios cosa que sólo logró por momentos. Siempre nervioso dio una serie de datos. Los primeros, aclaró que son “más o menos”, la segunda vez dijo “casi” y la siguiente “aproximadamente”.

Al contrario de lo que hizo Larreta culpó a los vecinos por el relajamiento, las reuniones sociales y la difusión de la enfermedad. “La provincia de la Antártida” y la llamativa mención del “200 aniversario” del nacimiento de la provincia de Buenos Aires ya son a esta hora los memes del día.

“Para terminar miren”, dijo el Presidente al retomar la palabra y aprovecho para aclararnos que los demás países del mundo están “tan mal” como nosotros, aunque los números dicen lo contrario. Cerró su anuncio con una frase correcta y sentida donde nos pide, casi suplicante, un esfuerzo más. Pero sin aclarar si será el último o solo otro más.

*Especialista en Comunicación Política y Lenguaje no verbal.

https://www.clarin.com/opinion/nueva-cuarentena-manos-dios_0_WSVGuq3Ak.html

Clientes