Debate

Alberto, Horacio y Kicillof, juntos pero bien distintos

 

Uno se presentó sonriente, otro con gesto adusto y el último casi hiperquinético.

Por José María Rodríguez Saráchaga 

Especialista en comunicación política y lenguaje no verbal

 

Alberto se presentó sonriente y distendido escoltado por Horacio Rodríguez Larreta con gesto adusto y Axel Kicillof casi hiperquinético. Se sentaron a centímetros uno del otro y todos sin barbijo. Detrás de ellos asomaba un exultante Dr Cahn con una sonrisa de oreja a oreja cuando lo nombró el presidente.

Por suerte para todos cambiaron el formato de las benditas filminas y ya no se puso de pie para mostrarlas.Lamentablemente y esto también es un tema de comunicación las mismas eran de un valor relativo por la falta de testeos. 

Fernandez parecímás preocupado por defender su gestión que por informar. A punto tal que ocupó variosminutos en hacer una comparación entre Suecia y Noruega, tan extensa que lo llevó a confundir sus nombres sobre el final y cerró con un ejemplo contrafáctico ya que jamáse puede saber quhabrísucedido, si hubiéramos tomado una alternativa que no se eligió. La explicación a ese extraño giro no tardó en llegar. Terminado ese párrafo el presidente explicó que su incomodidad era por la gente que escribe en twitter y pone en duda sus decisiones. Finalmente, con gesto adusto sentenció me cansan las mentiras y le cedió la palabra a Larreta no sin antes reirsepor sus tropiezos con el power point.

El jefe de gobierno porteño buscó ser brevetécnico y conciliador hasta que le pidió la apertura para másactividades al ejecutivo y la cara del presidente fue demarcada incomodidadLarreta cerró su discurso enfocado en la gente y dándole todo el mérito de los logros a los vecinos.

Casi como buscando ser el opuesto a Larreta, Kicillof hizoprácticamente un discurso de campaña, se quejó de la herencia y resaltó su gestión. El gobernador extendió su discurso hasta que el presidente dio inequívocas señales de aburrimiento; tosió sin barbijo, pero en el pliegue del codo, se quitaba y se ponía los lentes, levantó una mano para apoyar su cabeza, resoplóy hasta jugó con la funda de sus lentes. Al terminar el ex ministro desdijo las palabras del presidente un tanto más conservadoras y se atribuyó un maravilloso éxito en la gestión de la pandemia.

 

La hora de la verdad

 

Fernandez se desenvuelve tranquilo ante las preguntas sencillas pero las incómodas lo sacan de quicio. Le preguntaron por los testeos y otra vez se trabó como en la última conferencia de prensaLuego habló de pruebas,pero no quedó claro si eran hechas por nación o ciudad, intentó explicar que estaba distribuyendo test, pero secortó y en algún punto reconoció, aunque sin decirlo, que no tiene los kits necesarios para realizarlos.

Ante otra pregunta ensayó un encomio a Ginés Gonzálezquién había dicho que el virus no iba a llegar, después que no teníamos porque preocuparnos, más tarde que no tenía sentido suspender las clases y finalmente adoptó la cuarentena tras el contundente pedido de la gente a travéde su denostado twitter.

La pregunta de Mariel Di Lenarda por la clase media y los médicos también lo incomodó y prefiere contestar por laIFE, más tarde otro periodista le pide que identifique a sus supuestos enemigos que no identificó y por si acaso advirtió a Kicillof con mirada severa no pierdas la elegancia

La frutilla del postre fue cuando llegó el turno del periodista de Bloomberg. Alberto frunció el ceñen cuanto le nombraron el medio y despuésu no respuesta terminó de demostrar el enfado.

Así tras casi dos horas nos quedamos otra vez con muchas preguntas sin respuesta.

 

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