Contratos, "Topo Gigio" y reconciliaciones breves: la historia de la pelea Riquelme-Macri

Los candidatos del partido gobernante y del partido de oposición han tenido desavenencias durante mucho tiempo, que comenzaron cuando eran jugador y presidente del club. Contratos, salarios, celebraciones con dedicatorias y muchas confrontaciones marcaron la vida política y futbolística del club Xeneize. Abrevaya ha aceptado la petición de la oposición y los 13 mil socios votarán por separado. La situación ha llegado a un punto límite. Ahora, parece imposible pensar en un abrazo fraternal entre Juan Román Riquelme, vicepresidente de Boca, y Mauricio Macri, candidato a vicepresidente de la oposición, quien antes fue presidente del club. Para el jugador, el político ya no es «Mauricio», al menos en la mayoría de las ocasiones. Ahora es «Riquelme». Por el lado de Macri, ya no son los tiempos en los que se dirigía a Riquelme como «Mauricio». Ahora es «este señor», según sus últimas declaraciones en una conferencia de prensa. Esta lucha, que ha causado un clima de tensión en las elecciones más disputadas en la historia del equipo de la Ribera, tiene antiguas raíces que se remontan a más de 25 años. Esta pelea incluye disputas por los salarios, reclamos públicos y reconciliaciones, dentro y fuera del club. Macri y Riquelme se conocieron formalmente en 1996. El ingeniero había asumido el cargo en el club en diciembre de 1995 y una de sus promesas de campaña era que quería que «9 de 11 jugadores» titulares fueran formados en las divisiones inferiores del club. Para cumplir con esta promesa, contrató a Jorge Bernardo Griffa como coordinador de las divisiones inferiores y compró a dos jóvenes que estaban teniendo un buen rendimiento en las divisiones juveniles de Argentinos Juniors: el delantero Emanuel Ruiz y el propio Riquelme. Cuando Riquelme debutó contra Unión el 10 de noviembre de ese año, toda La Bombonera lo ovacionó al grito de «Riquelme, Riquelme». El jugador de Don Torcuato estaba destinado a ser una gran figura en el equipo de Boca y Macri, empresario legítimo, no lo iba a dejar ir tan fácilmente. En 1998, antes de la llegada de Carlos Bianchi al banquillo de suplentes, el Parma de Italia mostró interés en llevárselo. Según los medios, el acuerdo estaba cerrado en 14 millones de dólares, del cual el club de Boca iba a recibir 8,5 millones netos. Sin embargo, la transferencia comenzó a peligrar, debido a la «constante negativa del padre» de Riquelme a permitir que su hijo dejara el país, según informó Clarín. La familia del jugador acusó a la directiva de no decir la verdad y afirmó que lo que querían era mejorar su contrato antes de irse al Viejo Continente. El contrato de Riquelme finalizaba en diciembre de 2001 y le pagaban 60 mil dólares en primas hasta junio de 1998, monto que aumentaría gradualmente a 120 mil, 180 mil y 240 mil al año hasta mediados de 2001. Sin embargo, según la directiva, su sueldo en papeles era de 1500 pesos, aunque afirmaban que lo habían aumentado a 5788 pesos. El enfrentamiento alcanzó su punto máximo cuando Riquelme llamó «mentiroso» a Macri, a lo que el ex presidente respondió con dureza. Después de todo este enfrentamiento, el equipo italiano canceló la transferencia y Riquelme se quedó en Boca. A pesar de este enojo y tensión, los siguientes años de Riquelme con la camiseta de Boca serían los más importantes de su carrera. La época dorada de Boca bajo el mando de Carlos Bianchi, en la que ganaron tres Copas Libertadores, dos Intercontinentales y cuatro campeonatos locales, no pasó en un clima pacífico. En julio de 2000, Riquelme pidió un aumento de sueldo que fue rechazado. Hubo tensión y el 8 de abril de 2001, con Boca consagrado campeón del mundo, Riquelme tenía preparado un gesto para comunicar públicamente su disputa contractual con la dirigencia. En el Superclásico contra River, el jugador celebró un gol mirando fijamente a Macri, un festejo que se volvió icónico y recorrió todas las portadas de los diarios. A pesar de la tensión, Riquelme regresó a Boca en 2007 después de una oferta de Macri tras el fracaso en la final frente a Estudiantes de La Plata. El presidente le propuso un regreso por cuatro meses, pero el jugador quería jugar, como mínimo, por un año. Al final, llegaron a un acuerdo y Riquelme volvió al club. A pesar de las desavenencias pasadas, esto marcó el comienzo de un periodo más pacífico en la relación entre Riquelme y Macri. Finalmente, después de una década de conflictos y desencuentros, Riquelme se unió a la campaña política de Macri en 2019, apoyándolo abiertamente en su candidatura a vicepresidente de la nación.

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