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Un Macri suelto y un Scioli duro

Scioli se mostró más como jefe de la futura oposición que como sucesor de Cristina Kirchner

Macri no miró bien a cámara pero pareció dominar la escena. Scioli afirmaba con la mano mientras dudaba con su cara y su cuerpo. Hubo fallidos. Y discursos memorizados.

 

 
 
 

  • José M. Rodríguez Saráchaga Director de Oratoria Consulting

En la previa del debate se esperaba un Scioli desesperado al ataque y un Macri tratando de mostrarse tranquilo y firme. Scioli sólo cumplió con la desesperación. La supuesta preparación espectacular que había hecho el candidato del FPV brilló por su ausencia. Desde el comienzo pudimos ver un Macri suelto y firme al que no lo prepararon para mirar bien a Cámara. Del otro lado Scioli se mostraba duro y previsible desde la primera pregunta.

Con el devenir de los minutos este esquema solo se fue acentuando. Scioli se mostró fuera de eje, cada vez más incómodo. Por el otro lado Macri iba ganando en soltura y confianza al punto que hasta chicaneó con éxito a Scioli diciéndole que parecía un panelista de 678.

La esgrima verbal del candidato de cambiemos fue efectiva y acertó en más de una oportunidad ante un rival atado a un libreto pobre que solo repetía una palabra "devaluación" a tal punto que lo incluyó en todos los bloques incluso en el de derechos humanos. Si la estrategia era generar dudas sobre este tema seguramente lo debe haber logrado. El problema para Scioli es que cuando uno debate debe mostrar sus virtudes por encima de las de su contendiente. En este sentido podría decirse que Scioli desperdició una hora y media de debate solo para establecer una inquietud sobre un solo tema con respecto al jefe de gobierno porteño.

Otro error grave en la comunicación Sciolista es que al insistir con la devaluación llegó a un punto que parecía dar por sentado el triunfo de Macri. Dicho de otra manera Scioli se mostró más como jefe de la futura oposición que como es sucesor de Cristina Kirchner.

Las reglas de oratoria son muy claras. "Hay que hablar por la positiva y nunca referenciar" cuando uno referencia la atención se va con el referenciado y el orador sale de escena. Parece que nadie le avisó al gobernador bonaerense que arrancó sus dos minutos de exposición al grito de "¿Saben lo que hizo Macri?

"Del otro lado el ex presidente de Boca estaba muy tranquilo en todo momento, relajado en sus formas y sus gestos, sin subir el tono demasiado pudo exponer sus puntos de vista y además lograr algo muy importante en un debate que es ocupar el centro del ring.

Scioli estaba enacapsulado en un discurso memorizado, el peor de todos los discursos y para peor muy mal actuado de a ratos parecía Cristina Kirchener pero in fluidez, ni vocabulario. El rostro de Scioli lucía permantemente crispado y la serenidad de Macri parecía ponerlo de peor humor. Hubo además momentos extraños como cuando Scioli pareció que culpaba a Macri indirectamente de la muerte del padre por una supuesta adherencia al neoliberlismo y golpe bajo que por suerte pasó inadvertido para casi todos.

La primera media hora fue casi un paseo de Macri que hasta remataba con chistes que traía preparados de la casa. Lo cual hizo que el candidato del oficialismo de a ratos mostrara quiebres en la voz. Scioli en esa media hora trágica llego a estar perdido absolutamente sin encontrar el eje, al punto que cometió el grave error de pedir directamente los votos en lugar de debatir.

La incoherencia gestual de Scioli que trataba de actuar en lugar de debatir lo llevó a afirmar con la mano mientras dudaba y vacilaba con su cara y su cuerpo. No mostró nada nuevo, se limitó a repetir las ideas de la campaña del miedo. La contrapartida de estrategia de Macri simple y sencilla cimentada en haber pasado varios debates y en atender al periodismo de manera habitual nada parecía molestarlo.

Lo más llamativo suelen ser los fallidos en este hubo uno solo y también estuvo a cargo del gobernador bonaerense que afirmó envalentonado "Sin armas no hay paz". Hay un viejo axioma de la oratoria política que afirma que "los debates no se ganan, los debates se pierden". Nosotros opinamos siempre lo contrario. Los debates deben prepararse y entrenarse mucho. Es como manejar. El conductor eficaz es aquel que tras muchas horas de práctica domina de manera tal el vehículo que puede despreocuparse del mismo. En esta ocasión no hay lugar a dudas al debate lo perdió Scioli.